Todo por la Selección

October 10, 2016

 

El reportajes con distintos medios de comunicación, el Kun se refirió a su presente en la Selección Argentina, las finales de la Copa América  del Mundial y sus expectativas en el nuevo ciclo que encabeza Bauza. Previo al partido frente a Paraguay, Sergio otorgó entrevistas a ESPN, Fox Sports, Radio La Red y Continental. También habló con el diario Olé. La siguiente es una transcripción de la nota con el diario deportivo.

 

-Cuando escuchás que la gente está cansada de que jueguen los amigos de Messi en la Selección, ¿qué sentís? 
-Yo no tengo problema. Yo no leo mucho, pero me llegan los comentarios... Y el que más sufre es tu entorno, la gente que tenés al lado. En mi caso, lo que me queda es demostrar adentro de la cancha. Cada cual tiene su opinión y puede decir lo que quiera, no lo puedo cambiar.

-Pero se han ganado un respeto en la Mayor. Cuando los menosprecian diciendo ese tipo de cosas, ¿no les molesta? 
-A ver... Te duele porque uno quiere dar siempre lo mejor. Y más en la Selección. Pero sí, lo que se habla molesta y duele, pero no puedo hacer nada contra eso. Jamás confrontaría porque no soy así.

-No saldrías a contestar.
-Jamás. De mi vida privada, por ejemplo, hablaron de todo. Y jamás salí a enfrentarme con alguien porque no es mi estilo. Entiendo también que cada uno, sea entrenador o un periodista de buen nivel, puede decir lo que quiera. Siempre que opinen de fútbol están en todo su derecho. Ya cuando se van fuera de lo deportivo, molesta. Ustedes están todo el día opinando, yo estoy todo el día jugando. Es más o menos parecido, cada uno tiene su laburo. 

Existe un inconformismo? Messi es el máximo goleador de la Selección, Higuaín y vos también están arriba en el ranking. Sin embargo, les ponen motes. ¿Por qué? 

-Uno no sabe por qué... Yo lo hablo con mis amigos: la gente acá es fanática, pero no es tan hincha de la Selección, sino de su cuadro. Entonces si yo soy de River y voy a la cancha a ver a la Selección, a los de River que jueguen, bien o mal, los voy a bancar... Eso pasa con todos los clubes, y sucede en otros países como en Chile o Colombia. 

-En tu caso, el de Racing no va a tenerte tanta banca, por ejemplo...

-Claro. El hincha que va a ver a la Mayor, con el jugador de su equipo siente un plus para bancarlo. Eso es lo que pasa. Por ejemplo al Pipa, que tiene pasado en River, el 80% de la gente de Boca lo debe insultar. Y al revés pasaría con un jugador de Boca y el fana de River... El hincha de la Selección se ve más quizás en competencia, como el Mundial o la Copa América. 

-Y cuando pierden...
-Cuando se perdió, chau... Eso se ve, es la realidad. Lo veo con mis amigos en lo que sea, es así... Mirá Alemania: estuvo un montón de tiempo sin llegar a una final, siempre terminaba en cuartos o semifinales, y es mínimo respecto de cómo nos trataron a nosotros acá. Allá no sienten presión de nada, juegan libremente y, de tantas veces que intentaron llegar a una meta, fueron campeones. 

Alguna vez, Gerardo Martino dijo que en Argentina no se podía repetir lo de Alemania...

-Yo siento que acá estamos en algo parecido, justo en ese proceso. Llegamos a una final, y a otra... Con esta camada se va escalando un poco más. El argentino quiere ganar, obviamente, y ahora estamos pensando en clasificar. Intentaremos hacerlo de la mejor manera. Nos quedan pocos años de Selección, están por venir otros futbolistas. Van saliendo más jugadores que están mejor, que son más jovenes, y te van ganando en la posición. El día de mañana reflexionaremos: “Mirá vos, estuvimos ahí”. Pero mientras uno diga, “lo intenté”, no podemos reprocharnos nada.

-¿Te sentís en deuda? 
-Yo siempre tendré la espina del Mundial de Brasil, porque era un Mundial... En ese momento no estaba bien, venía de cuatro lesiones en el año y, al final, me terminé lesionando en el tercer partido. Claro que estuve contento porque se llegó a la final, pero no fue lo que uno quería como jugador: yo anhelaba demostrar, y más en un Mundial. Siempre digo que estoy en deuda por eso. 

-Luego vinieron las dos Copas América.
-Claro, la primera justo fue al año siguiente. En Chile creo que mi actuación no fue “uhhh”, pero tanto el equipo como yo estuvimos en un nivel bastante mejor al que veníamos jugando. Quedamos muy mal cuando se perdió, y luego hubo que volver a ponerse el chip para la siguiente Copa... Pero ahora ya está. Tenemos que pensar en el nuevo proyecto que encabeza el Patón, ya jugué mi primer partido en Perú y ahora queda hacer las cosas bien con Paraguay. Si llega el gol o no, la idea es tratar de dar lo mejor. Obviamente, estoy ahí de meterme también en esa tabla histórica de goleadores. El día de mañana va a quedar ahí mi nombre. Es la idea, como seguir disfrutando más lo que me queda de Selección.

-Quedó la sensación de que perder la última Copa América fue el golpe más duro, tal vez por acumulación de porrazos. Messi dijo que no sabía si iba a volver, Higuaín comentó algo similar, Di María habló de ir al psicólogo...

-Me acuerdo de esa noche. Yo había visto muy mal a Leo en el vestuario, y luego había manifestado que muchos iban a pensar en querer venir... Justo Messi dijo lo que dijo. No me imaginé que iba a ser él quien lo expusiera. Obviamente tal vez yo lo expresé de una manera mejor, y Leo se dejó llevar por el pensamiento. Luego en frío uno repasa y dice: “Qué boludo, ¿qué dije?”. 

-¿Qué pensaste en ese momento, al escuchar a Leo después de la final? 
-Lo que yo reflexionaba después del partido era: “Ahora van a llegar jugadores nuevos, frescos, jóvenes, y se va a acabar”. Pero después me dije: “Mientras me tengan en cuenta para integrar la Selección, hay que seguir”. En mi cabeza estaba todo eso, pero creo que el mejor psicólogo es recordar lo que uno quería de chico.

-¿Hoy en día juegan con la presión de las derrotas en las finales? ¿Les pesa en la cabeza? Algunos opinan que en la Selección hace falta rotación de apellidos porque ustedes tienen esa carga...
-Sí, y uno piensa: “¿Por qué quieren eso?”. Sin hacer lo que quiere la gente estuvimos en tres finales... ¿Y quieren rotaciones? Vamos a ser realistas: si hubiéramos ganado una o dos de las finales hoy no se estaría cuestionando nada. Y como no se logró, se piensa en rotar... 

-¿Y entonces? 
-Nosotros hicimos todo lo mejor que pudimos y llegamos a tres finales, pero la gente quiere ver que levantemos algo. Pero uno piensa: desde el año 1993 hasta hoy pasaron millones de jugadores top de nivel Mundial en la Selección, y no llegaron a la final. Pasaron muchísimos, y no sé si llegaron a semifinales... No muchos pudieron llegar a tres finales seguidas. Pero a veces uno no sabe por qué, pero la presión está, y la sentimos más que nada en las últimas dos finales de Copa América.

-En la última oportunidad manifestaste que algo les pasó. ¿Hablabas de esa presión tal vez? 
-Sí. Sentís como que tenés que hacer todo bien porque es una final, y eso te lleva a realizar otra cosa. Veníamos jugando de una manera tan buena, y en las finales se jugó a otra cosa, diferente a lo que veníamos jugando. Pienso que nos pasa eso de que creés que tenés que hacer todo bien porque hay que ganar, y eso nos lleva a hacer todo lo peor...

-¿Y cómo lo resolvés? 
-No lo sé. Es jodido, porque uno trata de no pensar, pero lo hace... No pensás hasta que llegás a la cancha. Ahí empezás a ver la imagen de la gente, y comenzás a caer: “Es una final, tenés que hacer lo mejor...”. Es una cagada, porque además justo las tres finales no hicimos ni un gol. Y es raro, cuando siempre hay goles. Pero obviamente, ¿quiénes son los que más la ligan? Los que juegan. Y nadie pudo hacer un gol. Hay cuatro o cinco delanteros en cada competición. Y ninguno pudo convertir. Nadie.

-¿El jugador que quedó más estigmatizado por eso fue Higuaín? 
-Sí. Fueron momentos claves, porque si hubiéramos ganado no se hablaría de eso. Pero justo otra vez le tocó a él en Estados Unidos y, la verdad, la gente de esas cosas no se olvida. Y va a estar siempre con eso, y con eso, y con eso... También van a decir que el otro no pudo, y el otro tampoco... Pero somos así, exigentes. Yo voy a ver a Independiente y la gente quiere ganar...

-¿Sienten que hay crueldad de parte de la gente? Por ejemplo, con las memes que se viralizaron.
-Es lo que te digo. En ese momento te molesta... ¿No saben que queremos hacer lo mejor? No se entiende. Y yo, por mi parte, no puedo ponerme a contestarle a uno por uno de los hinchas diciéndole que no tienen razón, porque la gente lo primero que dice es que sos un cagón o un pechofrío. Es lo único que les sale, porque el argentino es así, y quiere ganar.

-¿Duele? 
-Molesta. Pero la mejor manera de revertirlo es ganando. Por eso estamos acá, por eso el Patón Bauza sigue creyendo en este grupo y nosotros, por nuestra parte, tenemos la ilusión de que podemos llegar a lograr algo en la Selección Argentina. Aunque a mí me digan que soy un perro, o que soy horrible, nadie me va a quitar la ilusión de querer ganar algo.

-¿Y si no se les da? ¿Pensás que con el tiempo se los va a valorar más? 
-Yo creo que sí, que cuando pasen años de que no estemos la gente va a recordar los momentos que vivió. Pero la realidad pasa por el hoy, y te dice: “Cambialo”. Otros piden lo contrario. Pero cuando la mayoría no venga más, se la va a recordar, como nosotros también nos acordamos de jugadores que pasaron por acá como Zanetti, o Crespo, o Saviola, o Riquelme, o Tevez... Cuando no estemos más se va a notar, nos van a extrañar en la Selección.

-En tu caso, o el de Di María, también cargan con el karma de las lesiones, o con el hecho de que no pueden demostrar en la Selección lo mismo que hacen en sus clubes.
-Pero no es fácil. Uno está acostumbrado a jugar en un club en el que conoce a los compañeros de estar con ellos todos los días. En el City yo juego 60 partidos en el año y cuando venís a la Selección, jugás dos o tres. Por ahí la gente no ve que de los 60 encuentros de los que participo en mi club, no los juego todos bien. Es difícil analizarlo.

-¿Por qué? 
-Porque acá vienen compañeros nuevos. Uno quiere hacer lo mejor, pero la realidad es que si vos tenés una continuidad, como ocurre en la Copa América o en un Mundial, es diferente. Fijate que las competiciones las empezás más o menos y las terminás sabiendo a qué jugás. 


-Ahora en el medio de las Eliminatorias, además, cambiaron de técnico.
-El Patón tiene un esquema diferente, como ocurrió con Sabella, con Checho, con el Tata... Todos tienen distintos dibujos y hay que adaptarse. Es cuestión de tiempo, pero en la Eliminatoria a veces se gana jugando como sea: el tema es clasificarnos al Mundial de Rusia. 

-¿Y vos cómo te analizás en ese contexto? 
-Yo hago partidos buenos y malos, pero también tengo el sueño de que las cosas nos van a salir bien, al equipo y a mí. Imaginate que no estando de la mejor manera estoy cuarto en la tabla histórica de goleadores... Uno siempre quiere más. Por ahora tengo tiempo, y seguiré haciendo lo mejor, convirtiendo goles o no. Argentina exige mucho, y obvio que lo entiendo. Y todos queremos hacer las cosas bien.

-¿Hace cuánto no jugás en la Selección un partido que digas “estoy 100% físicamente”? 
-(Piensa un ratito) Lo mejor, cuando estuve bien bien, fue en la Copa América en Chile. Ahí me sentía muy bien y el Tata apostó por que yo juegue desde el inicio contra Paraguay y por suerte respondí. El equipo también venía muy bien. Hasta que llegamos a la final...

-¿Y qué pasó? 
-En la final uno quiere hacer lo mejor y después de los 60’ o 70’ el técnico hizo el cambio. En esa Copa estaba muy bien, uno quería ganar y no se pudo. Se llegó a la final. Y después en Estados Unidos quería jugar, pero el Tata apostó por el Pipa. Ahí, no sólo para mí sino para el resto, no era fácil entrar siempre en el segundo tiempo cuando un equipo tiene el físico del partido del primer tiempo. Obviamente en el primer partido no se nota, pero al final del tercero o del cuarto se siente porque, jugando 20 minutos, perdés mucho en lo físico.

-Pero jugaste bastante en la final y no pudiste hacer pesar tu juego.
-Jugué los últimos 30’, más los 30’ del suplementario. Físicamente estaba bien, fresco, pero obviamente el cansancio en una final se siente más... Encima justo ante Estados Unidos no tuve minutos por las lesiones de Pocho y de Marcos y, entonces, esa semana no jugué, y eso se nota un montón. Uno está acostumbrado a jugar cada tres días y el físico se mejora así.
-Ahora estás otra vez con un problema muscular. ¿Es un resabio del que te hizo perder la doble fecha FIFA anterior? 
-No, no. Esta lesión se dio ahora en el City, en el partido con el Celtic por Champions: fue duro, había llovido mal, el pasto estaba alto y embarrado, y desde ahí vino un poco la sobrecarga. Me recuperé dos días bien, después jugué contra el Tottenham. Y viajé.

-¿Y qué te pasó? 
-A veces no nos ayuda el tema del los viajes: el descanso, el cambio de horario... Pero estoy bastante bien. Quise jugar en Perú, estar a disposición y aguanté todo lo que pude. Cuando estás en la Selección uno siempre quiere estar, pero la última vez, por querer seguir, me terminé lesionando contra Ecuador. Uno a veces piensa: “¿Por qué no paré?”. Porque después estoy un mes y medio afuera y me pierdo seis o siete partidos en el City. Pero cuando te llaman para la Selección querés jugar como sea. Es así.

-¿Llegás para el partido ante Paraguay? 
-Estoy mucho mejor. Después del partido de Perú tuve dos días para hacer la recuperación y hoy (por ayer) hice un poco de fútbol. Estoy bastante bien. Por suerte se me fue el dolor que tenía antes de Perú que era en el aductor y seguramente por proteger el aductor se me cargó un poco el sóleo. Estoy mejor: hicimos estudios, dieron bien y estoy tratando de llegar lo más fresco posible para el martes.

-Pero no te ves afuera.
-No. Uno quiere jugar siempre en la Selección y tratar de hacer lo mejor. Por ahora me siento bien físicamente. A los cinco minutos del segundo tiempo frente a Perú empecé a sentir el cansancio en el sóleo, el Patón se dio cuenta y me sacó. Pero ahora estoy bastante bien: lo físico lo ganás jugando, no entrenando. Bauza tiene la decisión: yo para el martes voy a estar disponible.

-Romero le dijo a Olé que se estaban adaptando al estilo Bauza. ¿Cómo va ese cambio de técnico? 
-Bien, bien. La primera vez que hablé con él fue el mes pasado, dijimos que nos íbamos a conocer acá, tuve una carga en el gemelo y obviamente el City no quería que viniera. Yo quiero estar siempre. Le dije a Bauza que para el primer partido no iba a llegar pero que para el segundo tal vez sí, aunque medio jugado... Entonces me dijo que me quedara tranquilo.

-¿Y cómo fue el cara a cara ahora con el DT? 
-Hablamos con Patón: buena onda. El Profe también. Sigue todo igual en el predio, sólo que ahora hay que tratar de agarrar la filosofía del nuevo técnico . Nos estamos acostumbrando.

-¿Cambia mucho? 
-Y... Con el Tata jugaba bien de nueve y él me decía que no importaba cuántas pelotas tocaba, que me quedara arriba, que la clave era aprovechar cuando me llegaban las chances... Pero ahora, en la Selección, dejé de ser el nueve.

-Jugás distinto al City.
-¿Sabés lo qué pasa? Que ahora en el City soy nueve, ja. Yo en Independiente siempre jugué con un delantero, en el City antes de la llegada de Guardiola también. No me pierdo.

-¿Y qué te pide Pep como centrodelantero? 
-El me quiere bien de nueve, pero por ahí me da más libertad también. Me pide que me mueva en todo el frente de ataque. En cambio, el Tata quería que estuviera entre los dos centrales para generarles espacios a Leo (por Messi), a Fideo (por Di María) o a Pastore o Banega. Con Pep es distinto.

-¿Y qué onda Pep? 
-Es muy exigente con todo. Está bueno. Lo bueno es que me estoy acostumbrando y, ya automáticamente, voy directo a presionar al central porque me pide eso. En cambio, acá en la Selección por ahí contra Perú lo hice, y me di cuenta de que desprotegía al medio. Es acostumbrarme a hacer eso y en ese caso es el Pipa el que tiene que hacerlo. A veces en la cancha uno va a correr y presionar y me olvido, ja.

-¿Y quién te ordena? 
-Por suerte tengo a Masche, que es un loco que está siempre gritando, acomodándote. Insisto: estamos adaptándonos.

-¿Te gusta jugar atrás del nueve? 
-Sí, sí. Perú, por ejemplo, jugaba 4-1-4-1 y el único volante central trataba de que yo no recibiera tantas pelotas. El primer tiempo pude encontrar algunas pelotas pero después me tapó, y ya en el segundo tiempo estaba por salir por el tema de la carga muscular. Obviamente queríamos ganar, pero en las Eliminatorias el tema también es no perder.

 

 

 

 

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